"Melanoma, uno de los más temidos cuando se trata de la piel" (Dic.2013)

Se dice que la piel es el órgano más grande del cuerpo, y por lo tanto requiere de precauciones, cuidados y controles periódicos, tanto para quienes padecen este tipo de cáncer como para quienes mantienen una piel saludable.

El Melanoma es uno de los más agresivos cuando hablamos de cáncer a la piel. Sin embargo, la detección precoz es clave, tal como suele ocurrir en gran parte de los cánceres.

Christián Yañez, Médico-Cirujano, Asesor Científico de Oncología en Bristol-Myers Squibb, Chile, es quien responde algunas de las principales dudas sobre melanoma, que adquiere especial atención por estos días en que nos enfrentamos más que nunca a los daños de la radiación solar ultravioleta.

¿Por qué se dice que el melanoma es más grave que los otros tipos de cáncer a la piel? Si bien el melanoma es uno de los tumores de piel menos frecuente, es el que se asocia a peor pronóstico cuando es diagnosticado en etapas avanzadas (metastásico), comparado con otros tumores de piel. Además, hasta esta década (2010), no se habían encontrado fármacos que demostraran algún beneficio en sobrevida de los pacientes.

¿Se presentan diferencias en los pacientes según sexo o edad? La aparición de nuevos casos es levemente mayor en hombres, lo cual se atribuye principalmente a una mayor exposición acumulativa a la luz ultravioleta, debido a los trabajos que ejercían en mayor proporción los hombres. Esta diferencia debería disminuir en los próximos años, dada la irrupción de las mujeres en trabajos considerados “masculinos” y a los hábitos de mayor exposición a radiación ultravioleta (baños de sol o uso de solarium), derivados del gusto femenino por tener un tono bronceado.

Estudios recientes han demostrado que en los estados más avanzados de la enfermedad, las mujeres tienden a tener un peor pronóstico que los hombres. La causa de ésto es desconocida.

Respecto a la edad, se observa una tendencia a un mayor número de casos de melanoma con el paso de los años, lo que probablemente refleja el daño de la piel por exposición acumulativa a radiación ultravioleta. Sin embargo, no es inusual encontrar pacientes adultos jóvenes con melanoma en etapas avanzadas.

¿Cómo se produce este cáncer y cuáles son los factores de riesgo? El melanoma es un cáncer de la piel que se origina en los melanocitos, las células de la epidermis que dan el color a la piel. Estas células, bajo determinadas circunstancias – principalmente exposición excesiva/sin protección a la radiación ultravioleta – adquieren un comportamiento maligno, con capacidad de invadir tejidos vecinos, ganglios linfáticos y órganos a distancia. Los factores de riesgo son:

1. Exposición excesiva/sin protección a la radiación ultravioleta (baños de sol o solarium).
2. Piel pálida (que se quema fácilmente, de difícil bronceado, personas rubias o colorinas)
3. Exposiciones ocupacionales (alquitrán, arsénico, radio, entre otros)
4. Antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.
5. Presencia de lunares múltiples o inusuales.
6. Antecedente de quemaduras solares severas en el pasado.

¿Cuáles son las primeras señales que presenta el melanoma? El melanoma, en etapas iniciales, tiene muy buen pronóstico, por lo que la detección precoz es fundamental. Existe una forma sencilla de recordar las señales que nos deben alertar de que estamos frente a un melanoma. Estos signos son conocidos como el ABCDE del melanoma:
A. ASIMETRIA. Un probable melanoma es asimétrico. Esto quiere decir que si trazamos una línea por la mitad de la lesión, se observa que las dos mitades no son iguales (un lunar normal es simétrico).
B. BORDES. Los bordes de un probable melanoma no son parejos y/o nítidos, al contrario de lo que ocurre con un lunar normal.
C. COLOR. Un probable melanoma tiende a presentarse con una variedad de colores (café claro, café oscuro, negro, rojo) en la misma lesión, al contrario de lo que ocurre en un lunar normal que tiene un color más bien uniforme.
D. DIÁMETRO. Un probable melanoma usualmente es más grande que el diámetro de la goma de un lápiz (6 mm). Sin embargo, hay melanomas que son más pequeños que ésto, por lo que no hay que confiarse exclusivamente en el tamaño.
E. EVOLUCIÓN. Cualquier cambio de un lunar (en tamaño, forma, color, elevación, etc.) o cualquier nuevo síntoma (sangrado, picazón, aparición de costras) nos debe hacer sospechar que se trate de un melanoma.

Ante la aparición de estos signos, se debe acudir a la consulta de un dermatólogo para la evaluación correspondiente.

¿En qué consisten los tratamientos y de qué depende el que se inicia en cada caso? El tratamiento de cada paciente con melanoma es individual, considerando la edad y estado general del paciente, el tamaño de la lesión, la invasión de tejidos vecinos, la presencia de metástasis ganglionar o de órganos a distancia. El diagnóstico del paciente se confirma con la resección (extirpación) de la lesión, su estudio anátomo-patológico y el estudio del compromiso de ganglios linfáticos y órganos a distancia.

En las etapas iniciales, el tratamiento con resección completa de la lesión es suficiente. Sin embargo, en etapas más avanzadas (invasión de tejidos vecinos, metástasis ganglionar u órganos a distancia) es necesario complementar la cirugía con otros tratamientos como radioterapia, quimioterapia, bioquimioterapia, inmunoterapia, terapias biológicas (target), entre otras. En algunos casos, el ingreso a un estudio clínico es una buena alternativa. La terapia más adecuada para cada paciente debe ser decidida en conjunto por el paciente y su médico oncólogo tratante.

Luego de conocer más sobre el melanoma y tomar conciencia sobre lo que implica, es importante no prescindir de los cuidados necesarios si se padece la enfermedad, pero tampoco si se es una persona sana, ya que la radiación es acumulable a través de los años.

Fuente: Programa Pasos Chile - Dic.2013