"Vacunas:
Prevenir antes de los tratamientos" (Abr.2014)

Al iniciar un tratamiento, es muy probable perder de vista la prevención de enfermedades colaterales que podrían presentarse a causa de la baja de defensas. Es entonces cuando el médico tratante es responsable de guiar al paciente en el proceso de vacunas. La Doctora Elena Jarpa, Reumatóloga del Hospital Naval de Viña del Mar, en entrevista para el Programa Pasos, profundiza respecto de este tema.

En tiempo de campaña de vacunación de invierno es importante destacar el rol protector de las vacunas, especialmente cuando se trata de personas afectadas por enfermedades crónicas como la Artritis Reumatoide (AR).

Así mismo y tal como se explica en la revista Arthritis Care & Research (Vol. 64, No. 5, Mayo 2012), es importante que las vacunas sean administradas acorde a la edad y riesgos del paciente, siendo el médico tratante el responsable de conocer la dosificación y temporización relacionadas a cada vacuna.

La Doctora Elena Jarpa, Reumatóloga del Hospital Naval de Viña del Mar, Ex Directora de la Sociedad Chilena de Reumatología y Asesor Científico de inmunovirología del laboratorio Bristol-Myers Squibb explica al respecto que “todo paciente que va a ser sometido a un tratamiento inmunosupresor o que tiene una enfermedad inmunosupresora debiera recibir ciertas vacunas preventivas”. Esto implica vacunas como las que combaten la influenza (de administración anual) y el neumococo (de administración cada cuatro años), que son las recomendadas. incorporadas en el Programa Nacional de Imnunización del Ministerio de Salud (Minsal).

Es importante tener en cuenta que las vacunas buscan proteger a los pacientes según sea el caso. Algunos evitan la enfermedad y otros la contraen pero de manera atenuada .

Por estos días, en el sitio web del Minsal se destaca que “el objetivo de la vacuna (contra la influenza), no es impedir 100% el contagio, de hecho un niño, adulto mayor o enfermo crónico inmunizado podría igual contraer el virus. Sin embargo, al estar vacunado, la enfermedad se presenta de manera más suave y se evitan complicaciones, hospitalización y riesgo de muerte”.

Además de la información sobre las patologías que ya teníamos en el sitio, en forma regular estamos publicando artículos de interés para nuestros pacientes en forma de pequeñas noticias junto con la información sobre actividades realizadas por Pasos, así como datos prácticos para apoyar la adherencia a tratamientos e información sobre cobertura y acceso a medicamentos.

¿Son las mismas vacunas que se administran al resto de la población o son especiales para los pacientes de este tipo de enfermedades?
En Chile todas las personas mayores de 65 años tienen la indicación de vacunarse contra la influenza, los pacientes con Artritis Reumatoide (AR), independientemente de su edad, debieran recibir la vacuna contra la influenza y contra el neumococo.

La vacuna contra el neumococo se le pone generalmente a la gente mayor, a quienes tienen problemas respiratorios o insuficiencia cardiaca, pacientes que por su enfermedad son más vulnerables a las infecciones.

“También se debe evaluar basalmente si el paciente es o no portador de hepatitis B e idealmente vacunarlo contra este virus, sobre todo si el afectado será sometido a un tratamiento biológico”, explica la especialista, agregando que “además se está evaluando la vacuna contra el herpes zoster (virus varicela zoster) en mayores de 60 años”.

¿Son las mismas vacunas que se administran en enfermos de cáncer?
Correcto, pero el paciente con AR tiene la característica de que la enfermedad de por sí es inmunosupresora (baja las defensas) y el tratamiento también lo va a inmunosuprimir, sea éste con corticoide o con metotrexato, y sobre todo si va a recibir tratamiento biológico.

¿Cuáles son las recomendaciones para los pacientes respecto a las vacunas?
La vacuna de la influenza tiene campaña en los meses de marzo y abril, pero puede ser administrada en cualquier momento del año, cuando el médico lo indique.

La vacuna del neumococo en cambio, debe colocarse antes de comenzar el tratamiento, al igual que la vacuna contra la hepatitis B; es importante saber si el paciente es portador o no de esta enfermedad. Con el tiempo se convierten en vacunas conocidas para los pacientes, entonces las hacen parte de su rutina médica.

La Doctora Jarpa recalca la importancia de tener una pesquisa basal del paciente, “a todo paciente con AR se le debe pedir serología para virus de hepatitis B y C, y solicitar PPD (sigla en inglés de Derivado Protéico Purificado) para el diagnóstico de la Tuberculosis, para que basalmente tengamos calificado su riesgo de infección. En caso de salir positivo, se debe tratar la infección antes de dar un tratamiento biológico”.

Tan importante como el tratamiento en si, es la correcta preparación del paciente para someterse al mismo, siendo fundamental que el médico tratante prevenga en la medida de lo posible las consecuencias que una baja de defensas pudiera provocar.

Fuente: Programa Pasos Chile - Abr.2014