Cómo hablar con sus familiares y amigos de Leucemia Mieloide Crónica (Jun.2014)

Los temores y dudas al enfrentar una enfermedad como la leucemia mieloide crónica (LMC) surgen desde el momento en que el paciente recibe su diagnóstico. Desde el primer momento es importante aclarar con su médico tratante toda duda sobre el tema, para así compartir con sus familiares sobre su enfermedad.

Además de asumir el diagnóstico de leucemia mieloide crónica (LMC), los pacientes adquieren la preocupación de cómo informarle de su estado de salud a quienes los rodean.

Es probable que el paciente no quiera traspasar el impacto de un diagnóstico adverso a sus seres queridos. El cáncer nunca es bienvenido y genera un conjunto de emociones complejas, por este motivo toma importancia la forma de comunicarlo y abordarlo. A continuación encontrará algunas sugerencias.

Conversar con su pareja
Inicialmente la LMC puede presentarse de manera silenciosa. Es por esto que la noticia puede ser muy sorpresiva para uno de sus seres más cercanos y por lo tanto significar un impacto tan grande como el que sufrió el afectado.

Dudas probables de su pareja:
• ¿Qué tan grave es la enfermedad y cuál será el desenlace?
• ¿Existe tratamiento disponible?
• ¿Usted va a poder seguir trabajando?, ¿de qué manera esto afectará a su vida cotidiana?
• ¿Cómo manejarán su situación económica?
• ¿Tendrá que dedicarse a cuidarlo?


Lo importante es permitir que su pareja participe en este aspecto de su vida y hablar con sinceridad acerca de la LMC y sus sentimientos al respecto, de manera que puedan enfrentar juntos el proceso y los cambios que este traiga consigo.

Conversar con sus hijos
Algunos puntos a considerar cuando hable con sus hijos sobre la LMC: • La edad de cada uno de ellos
• Los cambios físicos que usted pueda sufrir
• La capacidad que tienen para percibir si les han dicho toda la verdad y su percepción general del bienestar del grupo familiar.

Aunque parezca increíble, los niños a partir de los 18 meses de vida posiblemente estén en condiciones de prestar atención y percibir qué es lo que ocurre a su alrededor. Por esto, es importante estar preparados para reacciones de todo tipo, algunas pueden ser complejas ante la preocupación que podría surgirles sumada al amor que sienten por usted.

“Un niño pequeño podría preguntarle directamente si va a morir, ante esto se aconseja responder de manera clara y directa; una buena forma podría ser explicarle que en algún momento todos los seres vivos mueren: las personas, los animales, las flores y los árboles. Lo más importante es transmitirle la seguridad de que su médico le ha dado motivos para tener esperanzas”.

Explique claramente a sus hijos:
• Ellos no provocaron de ninguna manera el cáncer que usted tiene con (el origen no es nada que hayan dicho, pensado o hecho ellos).
• La LMC no es hereditaria. Por lo tanto no existen riesgos para ellos.
• No es contagiosa.
• Nada de lo que ellos hagan mejorará ni empeorará la LMC.
• El enojo y la molestia son sentimientos normales y es bueno compartirlos.
• Los científicos buscan permanentemente nuevas maneras de tratar el cáncer.
• Su médico tratante se esfuerza en que usted se sienta lo mejor posible.

Es necesario que hable con sus hijos sobre su enfermedad con la mayor sinceridad posible, transmitiéndoles que usted tiene el control de la situación. Ayuda el expresarse en palabras simples que ellos puedan entender.

Crear un sistema de apoyo recíproco
Abrir los canales de comunicación y mantenerlos activos es un buen comienzo, esto no significa que tenga que hablar del tema con cada persona de su familia. Sin embargo, quienes conforman su núcleo más cercano sabrán que si tienen dudas o preocupaciones, usted está en condiciones de conversarlo y afrontar la situación.

Esto también significa que si alguno de sus hijos actúa de una forma inesperada, usted sabrá lidiar con ello sin derrumbarse anímicamente. Las muestras de empatía y aceptación de las reacciones irán fluyendo en ambas direcciones, desde usted y hacia usted. De esa forma, será posible ir construyendo el clima de apoyo esperado.

Los pacientes con LMC también sufren anímicamente con su enfermedad y podría parecer muy exigente el tener que - además - contener a su familia. Sin embargo, es bueno tener en cuenta estas sugerencias para que la comunicación y las reacciones de los miembros de la familia se encaminen de la forma esperada.

Fuente: Programa Pasos Chile - Jun.2014