Diagnóstico

Los estudios que su médico suele solicitar como control de rutina son:

Mamografía bilateral: estudio de rayos X (radiografía) de las mamas

Ecografía mamaria: estudio de ultrasonido, que ayuda a distinguir entre los quistes (que contienen líquido) y las masas sólidas (sin líquido).
Los resultados de estos estudios, junto con los del examen clínico, ayudan a su médico a decidir si es necesario indicarle algún estudio adicional para investigar una masa o lesión en las mamas.

Para confirmar o descartar que su tumor es cáncer de mama, se realizan entre otros estudios:

Biopsia: extracción de tejidos del área de sospecha en la mama, para estudio en un laboratorio. Existen varios tipos de biopsia y distintas clases de análisis.

Estudio patológico: una porción del tejido mamario obtenido con la biopsia (muestra) es analizada por un médico especialista (patólogo), que busca células cancerosas bajo el microscopio y, si las encuentra, indica de qué tipo son.

Pruebas moleculares y genómicas: también basadas en la muestra de la biopsia, pueden ayudar al médico a elegir el mejor tratamiento para usted.

Tomografía computarizada o resonancia magnética nuclear: estudios opcionales, por imágenes, que ayudan al médico a encontrar masas sospechosas en otros lugares del cuerpo, como los pulmones, el hígado o el cerebro, si el tumor se ha diseminado (metástasis). Esto también puede afectar la elección del tratamiento.

Radiografía Tórax

Centellograma óseo

PET/TC

Más información en las secciones ¿Qué es el cáncer de mama metastásico?” y “Tratamiento”.

La detección temprana es muy importante
Las mujeres de 20 a 30 años deben realizarse un examen clínico de las mamas cada 3 años, como parte de los controles generales de salud. A las mujeres de 40 años o más, se les recomienda realizar el examen clínico y la mamografía una vez por año.

¿Qué pasa después del diagnóstico?
Después del diagnóstico de cáncer de mama, su médico reunirá la información aportada por todos los estudios pertinentes y clasificará el cáncer. Una de las clasificaciones más usadas para definir la etapa en que se encuentra el tumor, se conoce como “TNM”. Esta clasificación se basa en el tamaño del tumor en la mama, la afectación o no de ganglios linfáticos y la presencia o ausencia de diseminación a otras partes del cuerpo (metástasis).
Las etapas del cáncer de mama en la clasificación TNM son cuatro (I, II, III y IV); las dos primeras etapas corresponden al cáncer temprano, sin extensión a otras partes del cuerpo, mientras que las etapas III y IV indican cáncer avanzado o extendido.

Según esta clasificación y los resultados de otras pruebas de laboratorio, su médico puede discutir con usted las alternativas de tratamiento que sean más eficaces.

¿Para qué sirven las pruebas moleculares y genómicas?
Las células tumorales pueden tener diferentes características. Pueden tener o no algunas proteínas (conocidas como receptores), que hacen que la respuesta a los tratamientos sea diferente de una persona a otra.
Conocer cuál es la clase específica de células de su tumor es importante para elegir el mejor tratamiento para usted.

La presencia de estas proteínas o receptores se puede conocer mediante las pruebas moleculares y los análisis genómicos. Como estas proteínas diferencian los tipos de cáncer se suelen denominar “marcadores”.

Pruebas moleculares
La presencia de los marcadores moleculares puede ayudar a determinar la estrategia de tratamiento y el pronóstico. Saber si las células del cáncer tienen receptores para las hormonas puede ayudar a su médico a seleccionar o no la terapia hormonal.

Existen receptores para estrógenos (ER) y para progesterona (PR). Según tengan o no receptores para estrógenos, las células cancerosas se denominan ER+ o ER-. A su vez, cuando se analizan los receptores para progesterona, las células pueden resultar PR+ o PR-. Los tumores que son ER+ o PR+ típicamente responden bien a la terapia hormonal.

Otro marcador útil se conoce como HER2/neu (o receptor de crecimiento epidérmico). Si el tumor tiene esta proteína sobre-expresada, suele ser más agresivo, respondiendo a tratamientos específicamente dirigidos contra HER2/neu.

Pruebas genómicas
Una prueba de diagnóstico relativamente nueva, la prueba OncotypeDX®, usa el perfil de genes expresados por las células cancerosas, para ayudar a comprender la resistencia a la quimioterapia y la posible recurrencia.

Esta prueba es típicamente para los pacientes que serán tratados con tamoxifeno (un tipo de terapia hormonal), con cáncer no avanzado, con ER+ y sin ganglios linfáticos afectados.